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Manifiesto 2012 de un diseñador.

Ilustración "Sistema 4"

Iba a dedicar esta entrada a la visita que hice ayer al centro Arts Santa Mònica de Barcelona. Hay expuesto material de Claret Serrahima y como buen barcelonés y amante del diseño minimalista y tipográfico no podía dejar pasar un día más sin pasarme por allí.

Pero aprovechando el final de año y que nunca he escrito una entrada personal, esta vez compartiré algo más que una reseña de una exposición.

¿Nunca os habéis preguntado «¿Por qué trabajo para una empresa que ya es rica?» o «¿Por qué formo parte de una multinacional que sólo quiere más y más?», o incluso «¿Por qué me preocupo tanto por el dinero?»?. Últimamente me he planteado estas y otras preguntas relacionadas con mi situación profesional. Aunque tenga la inmensa suerte de poder decir que este año ha sido un muy buen año laboral para mí – cuando hay tantísima parte de la población mundial ya no sólo en paro, sino sin siquiera tener algo que llevarse a la boca –, no puedo dejar de pensar que la inmensa mayoría de las personas con las que cruzo palabras durante el día, nos estamos perdiendo en la absurdidad.

Discutimos entre nosotros y nos quejamos porque nos parece indignante que equis estudio de la competencia haya utilizado el color rojo Pantone 199C en lugar del Pantone 702C. También es inaceptable no tener todavía una máquina de café Nespresso en la oficina, o que el nuevo iPhone5 no sea lo que todos estábamos esperando sino que hayan lanzado el 4S en su lugar. Y entre todas estas idas y venidas de la vida moderna, y aunque la mayor parte del tiempo disfruto creando y aprendiendo cada día más, a veces me paro a pensar: «¿Está bien esto?», «¿Está bien vivir así de bien a costa de otros?», «¿Está bien alimentar esta gran cadena de la que todos formamos parte?». Porque antes que diseñador, soy una persona, y como tal no puedo dejar de ver que muchísimas cosas de las que hacemos en el día a día y que son aparentemente insignificantes afectan en gran medida al resto de personas que nos rodean. Que muchas veces no tenemos ni idea de la suerte que tenemos y del valor que tiene poder tener la libertad de hacer, decidir y actuar cuándo y como nosotros queremos y que no hay barrera alguna más que la auto impuesta.

Y después de esta indefinida parrafada quería dejar constancia de que con todo esto lo que vengo a decir es que un día mis acciones harán no sólo que esté orgulloso de que mi último diseño para una marca importante esté en una gran valla publicitaria y lo vea todo el mundo, sino que estaré orgulloso de poder crear con un único y genuino fin altruista, quizá no sea este año, ni este el lugar y seguramente no estaré sentado delante de un ordenador cuando eso ocurra, pero lo que si sé y prometo es que sucederá, y espero que estéis ahí para verlo.

En resumidas cuentas y para intentar dar un poco de sentido a todo esto, lo que quiero dejar claro es que no debemos conformarnos nunca. Como dicen por ahí en alguna campaña publicitaria, está bien desaprender, es la mejor herramienta para la falta de motivación y para que cualquier crisis, incluida la ideológica, sea menos crisis y más cambio a mejor. ¡Muy feliz 2012 a todos!

 

Comentarios

2 Respuestas to “Manifiesto 2012 de un diseñador.”

  1. En un sector tan endogámico en ocasiones, es fácil, como dices, “perderse en la absurdidad”, es una de tantas cuestiones a evitar, como la procrastinación, todo un enemigo de los buenos… lo importante es seguir siempre adelante, sea como sea, y no levantar el pie del acelerador más que cuando sea estrictamente necesario ;)

    un saludo!

    Posted by Sergi | 15 enero 2012, 20:29

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